sábado, 30 de julio de 2016

Por desgracia a ocurrido ¡Una vez más!


De nuevo un compañero de asociación (aunque no asiste a ella más que de tarde en tarde por creerse “suficientemente” rehabilitado) ha tenido una fuerte recaída.


Como es lógico al tratarse de un blog que habla siempre sobre un tema específico como la ludopatía, todas sus entradas y comentarios a las mismas están relacionados entre sí. Por ejemplo, de las últimas cuatro entradas tres de ellas incluso en su título tratan de hacernos recapacitar tanto a enfermos como familiares si tenemos claro que significa ser ludópata y que camino se debe seguir cuando se pretende controlar, que no curar puesto que eso es imposible, nuestra enfermedad o la de un ser querido con el que posiblemente convivamos.

La paradoja de esta posible rehabilitación es que se trata de seguir unos pocos, fáciles y claros pasos llamados medidas preventivas, fáciles y claras, pero a la vista está que no sencillas de cumplir. Tanto enfermos como familiares estamos tan ansiosos de conseguir resultados, que a la mínima mejoría que nos parece detectar, tratamos de autoengañarnos y rápidamente empezamos a suavizar y por lo tanto a desvirtuar las medidas preventivas ¡sí! esas medidas que nos  han permitido poder estar en una situación mejor, más controlada sí, pero también más tranquila para todos aunque conlleve algún que otro esfuerzo por nuestra parte cómo el tener que realizar alguna tarea que antes hacia otra persona, o que directamente no se realizaba como en el caso del control del dinero por ejemplo.

Sea como sea, el caso es que por mucho que se repita una y otra vez en la asociación e incluso desde este mismo blog (recordad, tres de cuatro últimas entradas) da la sensación que nadie escucha, nadie hace caso, ¡Otra vez el "pesao" este repitiendo lo de siempre! Da la sensación que después de un tiempo de disgusto y malestar tras algún batacazo más o menos importante, cualquier cosa tiene más importancia que seguir las medidas preventivas, una de las cuales recalca la importancia de seguir acudiendo a las terapias de grupo con la mayor asiduidad posible, al menos no dejar que pasen largos periodos sin aparecer por ellas, en algunos casos incluso de meses y para más inri el día que por fin se encuentra el “hueco” en nuestra apretada agenda y se va, se pasa por ella en blanco… sin participar, o tan solo algún escueto comentario para decir “todo bien, gracias” y poco más. Cualquier escusa es buena y valida para quitarnos la terapia de grupo de encima.

Luego cuando llegan las avisadas recaídas, nos echamos las manos a la cabeza diciendo ¡Cómo es posible que haya pasado esto! ¡Con lo bien que iba! Lo cierto es que la respuesta a esa pregunta es tan fácil y a la vez tan difícil de seguir, como las medidas preventivas. Porque más tarde tras la recaída ¿Ahora qué? No os parece después de estar otra vez mal, en muchas ocasiones incluso peor que en un principio, que hubiese merecido la pena tal y como nos decían, ir a las reuniones, llevar más control o seguir más fielmente las medidas preventivas, que ir a esa fiesta o celebración, ver ese partido de futbol del siglo, e incluso no asistir a las terapias por tener que estudiar todo el día para aprobar el curso de turno ¿de verdad no podemos escamotear un par horas a la semana a ese estudio? ¿No podemos aplazar ese acontecimiento? Tal vez más tarde después del partido o cuando en efecto se aprueben con excelentes notas los exámenes y se consiga la carrera, pero mandemos todo a la porra porque tengamos un serio percance con el juego, nos parezca que hubiese sido mejor la posibilidad de una nota algo más baja a cambio de la tranquilidad de estar controlando adecuadamente esta terrible adicción que se lleva por delante, familias, futuros a priori maravillosos y lo que es mucho peor toda nuestra tranquilidad y felicidad.

Pero qué le vamos a hacer, somos humanos y además mayorcitos y por lo tanto tendremos que aprender a tomar nuestras propias decisiones y a asumir sus consecuencias tanto para bien como para mal. Lo lamentable es que al parecer en algunos casos las experiencias pasadas por otros es como si no valiesen para nada y sus avisos se tiran directamente a la basura como si tal cosa, ya sabéis esa suficiencia típica humana de “eso a mí no me pasará nunca”. De verdad que lo siento.

Hasta pronto.

miércoles, 15 de junio de 2016

Relajarse con las medidas preventivas... ¡Mal asunto!



En efecto, cuando unas veces por falta de información e inexperiencia en los comienzos y otras por considerar que ya se tiene todo aprendido y superado,  aparece una cierta desidia y abandono, que conlleva que las medidas preventivas, poco a poco vayan relajándose considerablemente.
Esa relajación, lleva consigo la falta cada vez más habitual a las terapias de grupo, no prestar tanta atención al control del dinero y del tiempo, empezar a hacer cosas aún a sabiendas que con ellas se corre un peligro innecesario… y un largo etcétera. En eso precisamente está el "mal asunto" del título y es que “tanto va el cántaro a la fuente que termina por romperse”. De repente nos encontramos con una recaída y decimos “no sé qué ha podido pasar, si yo lo estoy haciendo todo bien” ¡Mentira! De haber hecho todo bien, esa recaída no se hubiese producido y lo que es peor, nosotros lo sabíamos perfectamente.
¡Pero claro! acudir a todas las terapias posibles, o cumplir cualquier otra norma correctamente aunque no nos guste, sin poner cualquier disculpa tonta, como: es que hoy no me apetece, es que estoy cansadísimo del trabajo, es que como hace tan bueno me apetece más ir a dar un paseo, es que ahora juega mi equipo,… en fin, ya sabéis ¡es que, es que, es que… Escusas y más escusas! En ocasiones, parece que cualquier cosa es válida, para dejar de asistir y participar en la única cosa, que a la postre nos va a permitir salir de toda esa basura, que en su día, nos arrastró a la asociación después de destrozar nuestra vida y la de quienes viven con nosotros.

Por supuesto, después vienen las consecuencias y los lamentos en forma de recaídas o supuestos tropezones, como a algunos les da por decir, a mi juicio (si es que tengo algo de ello) eso de los tropezones, no es más que tratar de minimizar el problema, puesto que en muchas ocasiones, si esos pequeños tropezones no son “pillados” por terceras personas, directamente se "pasa" de ellos sin darles mayor importancia, pero eso sí, seguramente volviéndolos a repetir cada vez más asiduamente, empezando de nuevo ese círculo que en su día nos llevó primero a la ludopatía y más tarde si somos de los afortunados, a una asociación de autoayuda. ¡Sí! si somos de los afortunados, puesto que a pesar que en las muchas asociaciones repartidas por el mundo participa mucha gente, no deja de ser más que un pequeño porcentaje de las personas que tienen serios problemas para controlar el juego en su vida cotidiana, o directamente ya son incapaces de hacerlo en su totalidad, habiendo pasado a ser de jugadores problemáticos a ludópatas. Con lo cual, si bien es cierto que nunca llegarán a curarse de su adicción, si podrán tener la oportunidad de rehabilitarse, para ser capaces de llevar una vida normal, pero sin juego en activo por su parte, por mucho que el juego de azar y las apuestas inunden cada día más y más nuestro entorno.

Como seguramente ya habréis apreciado, he estado hablando continuamente en primera persona a pesar de ser familiar y no ludópata, eso es debido, a que la atención al fiel cumplimiento de las medidas preventivas, es cuestión de todos, enfermos y familiares por igual, aunque como es lógico, lo ideal es que el enfermo siempre vaya un paso por delante en su cumplimiento. Pero como digo, también es muy importante la aportación de esa constancia por parte del familiar por diversos motivos, como el de dar seguridad al enfermo en momentos de bajón, en los que podría dejar de incumplir las normas total o parcialmente, también al ofrecerle seguridad en sí mismo, al ver que no está solo en el camino de su rehabilitación y por supuesto a la hora de conseguir una tranquilidad y estabilidad emocional del propio familiar, que de no cumplir con su parte, nunca llegaría a ser posible.
Hasta pronto.

viernes, 8 de abril de 2016

¿Seguro qué se tiene todo claro?




No tener las cosas claras cuando se ingresa en una asociación, o al poco tiempo de haberlo hecho, es algo que además de frecuente, se podría calificar de normal por varias causas: No haber asumido aún que se es ludópata, falta de información, miedo a lo que vendrá a partir de ese momento, desacuerdo con las normas de conducta o medidas preventivas que expone la asociación a la que se asiste… etc.




Por lo general, después de un periodo más o menos largo dependiendo de cada individuo, se va asumiendo la verdadera situación, se van abandonando las fantasías y se aceptan las normas por deseo propio y no por imposición. Es a partir de ese momento, cuando se puede decir que empieza la verdadera rehabilitación propiamente dicha, el tiempo transcurrido desde el ingreso hasta ese momento de aceptación, se le puede calificar como un periodo de abstinencia más o menos largo.

En dicho periodo de abstinencia, al no haber asumido aún la adicción y sus consecuencias al cien por cien, que surjan ciertas dudas entre lo que es bueno o malo para una correcta rehabilitación, el por qué y hasta donde se tiene que llegar en el cumplimiento de las medidas preventivas, hasta que punto mantener un pensamiento y actitud favorable, negativa, o pasiva, condiciona la rehabilitación y el tiempo necesario para alcanzar paso a paso, pequeñas metas,…  etc. también podría calificarse de lógico.

Cuando cuesta ver la lógica a una actitud similar, es cuando la persona que cuestiona ciertas medidas preventivas de repente, resulta que lleva mucho tiempo en una asociación, integrado en ella, participando, cumpliendo las medidas preventivas, poniendo de su parte por dejar el juego atrás, ¡Zas! tras una recaída, en la que juega a un juego de azar que es distinto al que le llevó hasta la asociación, en vez de asumir que lo ocurrido es una recaída en toda regla (aunque no se mantenga en el tiempo) en vez de asumirlo y esforzarse para que algo así no vuelva a suceder, se esfuerza en tratar de sugestionarse a sí mismo y a quienes le rodean, diciendo que eso no le va a afectar para nada y que ha sido un mero entretenimiento sin importancia.
El observar una actitud así, hace pensar que tal vez y a pesar del tiempo pasado en la asociación, esa persona, aún no tiene las cosas tan claras como debería. La ludopatía es una adicción muy fuerte y peligrosa, por eso, no tratar el juego con la prudencia que se merece es correr mucho riesgo, sobre todo si quien comete la torpeza de hacer algo parecido es un ludópata por muy supuestamente rehabilitado o en rehabilitación que esté, sin importar cuanto tiempo lleve en abstinencia, ni cuán rehabilitado se crea; puesto que es más que posible que no esté tanto como él mismo considera.

«Ser prudente y no correr riesgos innecesarios, también es una gran medida preventiva.»

Hasta pronto.

martes, 26 de enero de 2016

Ludopatía y nuevas tecnologías.

  
La tecnología avanza a pasos agigantados a nivel mundial y cada día es más asequible para todos. La medicina, el transporte, la comunicación, etc. Todo ha mejorado enormemente gracias a ella, somos más rápidos y productivos en el trabajo, nos facilita la organización de nuestra vida social y pone a nuestro alcance todo tipo de entretenimiento.
Hoy en día es más fácil salir de casa sin ponerse los zapatos, que sin el smartphone de última generación, portátil, tablet o una mezcla de alguno de ellos; sin los zapatos notaríamos molestias en los pies, pero sin nuestro terminal con el que estar continuamente conectados, nos encontramos perdidos totalmente, aislados de todo y de todos.


La tecnología ha aportado grandes y buenas cosas, eliminando las distancias en la comunicación entre las personas; en estos momentos se está localizable continuamente,… en algunas ocasiones incluso más de lo deseable. La obsesión (en algunos casos rayana a la adicción) que nos invade es tal, que si a lo largo de unos minutos no suena un tono de aviso de algún mensaje o llamada, nos ponemos tan nerviosos e impacientes, que no tardamos en echar un vistazo para ver qué pasa.

Entre todas esas cosas que ha traído la tecnología, se encuentra la proliferación de casinos y páginas de apuestas online, con una publicidad constante e invasiva, que debido a su rápido acceso y un control digamos un tanto escaso, ha propiciado un rápido aumento en el número de ludópatas. Esta forma de juego es más difícil de controlar si cabe,
puesto que ya no se necesita de un desplazamiento a un lugar y hora determinado, desde cualquier sitio y durante las veinticuatro horas del día, todo aquel que quiera, con el simple hecho de tener acceso a una tarjeta de crédito y ser mayor de edad, (o fingirlo) puede jugar o realizar su apuesta; todo esto unido además a una sensación de privacidad, que ofrece al ludópata una mayor seguridad, al no tener que dar la cara, ni explicaciones a nadie, por lo menos hasta no hundirse tanto en el juego que no tenga otra salida más que decir lo que pasa, o por supuesto hasta ser descubierto por alguien.

Por fortuna no todo es malo en el binomio ludopatía - nuevas tecnologías. Internet, también puede ser un buen recurso a la hora de buscar información y ayuda, para tratar de salir de esta adicción. En Internet, existen muchos blog y foros (este por ejemplo) donde encontrar esa ayuda a poco que se busque. Estos sitios, ofrecen  información sobre la ludopatía, qué es y cómo tratarla, listados de las asociaciones de autoayuda y cómo encontrarlas, para facilitar el contacto con ellas, un primer contacto entre ludópatas o gente interesada en el tema, por tener algún conocido más o menos cercano a ellos y además, también cumplen una buena función para todos aquellos que no dispongan de una asociación en su lugar de residencia.

Estos grupos que se mantienen en contacto a través de la web, o mensajes tipo whatsapp,
pueden desarrollar una buena labor y ser beneficiosos para todos, siempre y cuando se les utilice con la debida precaución, en caso contrario pueden dar lugar a malos entendidos y crear un cierto caos, a la hora de contrastar la información trasmitida, en algunos casos contradictoria, o confusa. Por eso en mi opinión y siempre que se tenga la posibilidad, nunca deben sustituir a las asociaciones, o a la ayuda profesional, sino más bien complementarla.
Hasta pronto.

jueves, 21 de enero de 2016

Cerrar los ojos a la realidad.


Cerrar los ojos a la realidad y tratar de engañar a todos empezando por uno mismo, es más frecuente de lo deseable en esta enfermedad.

Cuando alguien no afronta los hechos, no atendiendo a razones y desatiende ofertas sinceras de ayuda que se le tienden, lo lógico es que todo le vaya de mal en peor. Es sabido que la unión hace la fuerza, pero sin embargo unas veces por vergüenzas y remordimientos absurdos, otras por querer salirnos con la nuestra cueste lo que cueste y otras por vaya usted a saber qué, el caso es que nos complicamos la vida sin necesidad. Con lo fácil que resultaría hacer caso de quienes ya han pasado por algo así antes que nosotros, pero claro para eso habría que reconocer que nos hemos equivocamos al no cumplir las medidas preventivas. Medidas que si están ahí, es por algo más que por tratar de fastidiar a nadie con prohibiciones absurdas, solo porque sí.

Resultaría muy raro encontrar algún adulto a quien le gustase que otra persona le controlase hasta los más mínimos gastos, con quién se relaciona, en qué emplea su tiempo y así con casi todo el resto de sus actividades. Es comprensible que en ciertos momentos quien está siendo controlado, se sienta estresado y hasta agobiado, pero por desgracia en ciertas circunstancias algo así es necesario. La ludopatía es una de ellas; un ludópata cuando empieza la rehabilitación de su adicción, para ciertas cosas es como un recién nacido, que necesita que alguien vele por él. Alguien que ponga la sensatez y fuerza de voluntad, que la adicción absorbe cual agua derramada en las ardientes arenas del desierto.
¡Lo tengo todo muy claro! ¡No me pasa nada! ¡Sé lo que quiero! Y bla, bla, bla; son expresiones que se dicen con frecuencia en las reuniones de grupo, ¡Estoy genial!... Si claro, eso sería bueno si no fuera porque también con frecuencia quienes más usan esas expresiones, son aquellos que menos tiempo llevan asistiendo a las reuniones y quienes a la más mínima oportunidad o disculpa, como un partido de fútbol o cualquier otra excusa, rápidamente la aprovechan para dejar de ir. Ese es uno de los mayores problemas con los que se puede topar en las asociaciones, la falta de concienciación de algunos de sus integrantes más recientes.
No asumir que la ludopatía es más peligrosa de lo que vista desde fuera puede parecer, lleva a que no se sepa apreciar la importancia de saber priorizar las cosas. Qué si te gusta, ver un partido de fútbol en tu tiempo libre no es malo, no lo discute nadie, es más, se ánima a la gente a ocupar el tiempo libre en realizar actividades y hobbies que les gusten y relajen, siempre y cuando claro está no tengan nada que ver con el juego de azar y las apuestas. Pero incluso eso a lo que se ánima, se tiene que realizar con mesura y sin quitar tiempo a cosas más importantes y amigos míos… ¡Para un ludópata no existe nada más importante que su rehabilitación!
Si alguien se encuentra en una situación parecida, que recapacite, que no pasa nada.

¡Ánimo! Que por algo se dice que rectificar es de sabios.

Hasta pronto

domingo, 10 de enero de 2016

Cambio de hábitos y costumbres... ¿Solo por parte del enfermo?


 

Cuando hablamos de un cambio en los hábitos y costumbres como medida necesaria para una buena rehabilitación del ludópata, quienes pretendemos brindarles nuestro apoyo y ayudarles en su rehabilitación, no debemos cometer el error de pensar que solo el enfermo debe poner de su parte.

 
Existen muchas cosas en las que los familiares pueden intervenir activamente, para canalizar esa ayuda sin centrarse solamente en el control económico y social del ludópata, algo que ya de por sí, conlleva cambios por parte del familiar. Una de esas cosas, es evitar en lo posible la práctica de cualquier actividad relacionada con el juego de azar y las apuestas, delante del ludópata incluyendo en ello, comentarios acerca de nuestra actividad en lo referente al juego, o en que emplearíamos las ganancias de un hipotético premio. ¿Por qué es beneficiosa una actitud así por parte del familiar? Porque con ella está expresando su solidaridad con el enfermo, a la hora de no estimular en el enfermo, su mente fantasiosa (característica común en muchos ludópatas), a la vez que no provocarle cierta envidia con una actividad que ha quedado fuera de su alcance.
 

Es cierto que en la sociedad actual, todos vivimos rodeados por el juego en nuestra vida cotidiana, esto es así y por desgracia la tendencia es a más, no estando en manos de una persona en particular poder evitarlo, a menos que se encierre en una habitación oscura, sin comunicación alguna con el exterior. Pero también es cierto que si las opciones personales que tenemos, no las aprovechamos por pequeñas que puedan parecer a priori, no estaremos haciendo correctamente lo que en principio nos habíamos propuesto, como es el ayudar y estimular a nuestros seres queridos, en su rehabilitación de la ludopatía.

Hasta pronto.

lunes, 4 de enero de 2016

Nuevo casino en Valladolid.



Después de tanto tiempo sin publicar nada en el blog (en el foro sí), la apertura del nuevo casino en pleno centro de Valladolid me ha incitado a escribir una nueva entrada.
Y es que después de leer las noticias publicadas al respecto en la prensa, veo que una vez más, la gente con problemas de ludopatía y sus familiares, vuelven a ser tratados como invisibles por quienes tienen presumiblemente la misión de informar y por supuesto, por todos aquellos que amasan grandes fortunas a costa del juego.
No paran de ensalzar los ciento y pico puestos de trabajo generados con el nuevo casino, que lo cierto es que no se si realmente serán tantos, puesto que supongo entre ellos se contarán muchos de los que ya había en el antiguo emplazamiento del casino en Boecillo, con lo que de ser así, no serían tantos los nuevos puestos de trabajo generados. Eso sí, por el contrario con dicho cambio de emplazamiento, al estar ahora en pleno centro de la ciudad, los beneficios para los promotores del casino, serán mucho mayores al evitar desplazamientos por carretera a quienes viven en Valladolid capital en vez de en Boecillo.

En alguna de esas noticias de prensa (supongo que para tratar de lavar sus conciencias), han citado la frase “juego responsable” como si con eso ya estuviese todo claro en lo referente a los múltiples peligros, que se está provocando debido a tanta publicidad engañosa (o al menos incompleta) que se proporciona sobre el juego de azar y apuestas; en la que se da a entender o poco menos, que quien no
juega o apuesta, nunca conseguirá cumplir sus sueños, se quedará estancado en una posición social pobre y todo su entorno que si juega, tendrá grandes beneficios, lo pasara genial y se codeara con lo mejor de lo mejor.

Sin embargo e imagino que por descuido (porque yo no soy mal pensado, jejeje) se han cuidado y siguen cuidando, muy mucho, de explicar los severos perjuicios que el juego conlleva para todos aquellos que siguiendo esos consejos de diversión y ganancias fáciles y sin límites, poco a poco han caído, caen y ahora con mayor motivo debido al acercamiento seguirán cayendo en mayor cantidad en las garras de la ludopatía, una adicción sin corazón alguno, que destroza todo aquello que toca.

Adicción muy difícil y larga, muy larga de tratar, que no solo fulmina a quienes la padecen, también a todos quienes les rodean, hasta ser capaces de encontrar una solución.
Solución que al ser la ludopatía, una adicción crónica, progresiva y recurrente, se limita a trabajar en una buena rehabilitación, puesto que como ya he dicho es una adicción crónica, lo que implica que a día de hoy, no tiene cura definitiva.

Es posible, que si se diese mucha más información al respecto y al igual que con el tabaco, se prohibiera su propaganda en los medios de comunicación, que nos invaden a todas horas con ella, otro gallo cantaría. Curiosamente y a la par que el juego, también han crecido de forma exponencial, los anuncios de préstamos rápidos y sin papeleo (otro timo por el estilo) con poca o nula información y parecida propaganda. Supongo que a más de uno, al igual que a mí, se le habrá ocurrido pensar en el gran cóctel explosivo que forman juego y créditos rápidos juntos ¿verdad? ¡Pues al parecer a nuestros políticos, que supuestamente son quienes tienen que vigilar para hacerlos más seguros, se les ha pasado por alto! Se escudan para ello en no querer coartar nuestras libertades y el derecho que los mayores de edad, tienen para tomar sus decisiones por cuenta propia. En cambio, no tienen reparos en hacerlo en otras muchas cosas y siempre con fuertes multas… ¡¡¡Maldito dinero!!!

Manteneros siempre alerta con el juego, porque es posible que divierta a algunos,… pero lo que es seguro es que siempre ganan los mismos.
Hasta pronto.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Nueva terapia y nuevos disgustos.




Pues sí compañeros ¡Que le vamos a hacer! Esto es así, es lo que hay. Uno de los compañeros que recayó durante estas vacaciones, vino a la terapia de ayer, con el ánimo de decirnos que vendría a esta terapia en particular y posiblemente a su cita con el psicólogo, pero que después dejaría de seguir asistiendo a las terapias, porque lo de seguir las normas “no era para él” (algo que por cierto me sorprende mucho, por la práctica que debería tener en acatar y seguir normas, dada su profesión).
En fin, espero que recapacite y se dé cuenta que dejar las terapias, es uno de los mayores errores que puede cometer en su vida debido a su enfermedad. Enfermedad que sin duda, aún no tiene asimilada y mucho menos comprendida, por lo tanto y por mucho que se le diga, me temo que no servirá de nada hasta que sea demasiado tarde, para evitar un terrible batacazo; sí, ese gran tropiezo en el que algunos acaban por abrir los ojos y comprender por las malas, que lo que se les avisaba que podría pasar, no era una fantasía, o el deseo de infundirles un miedo exagerado, sino que tan solo era el deseo de prevenirles de una pequeña parte de lo que en realidad podría y tal vez por desgracia, ya se habría convertido su vida cotidiana: el caos, un desastre total, en todos sus aspectos, personal, familiar, laboral y social.

Lo cierto es que tiene algunas cosas en su contra.
La primera, tal y como no puede ser de otra manera, su enfermedad o adicción; que le tiene atrapado y no le permite ver y percibir las cosas como realmente son, y no como a él le gustaría que fuesen.
La segunda, como ya resaltó en la terapia otro compañero, su juventud; se encuentra en esa fase en la que nos creemos ser capaces de cargar con el mundo entero, y poder con esa pesada carga por los siglos de los siglos. Un problema que se les suele presentar mayoritariamente, a quienes todo les ha venido rodado en la vida y por lo tanto creen que con querer una cosa ya está todo conseguido. Lo malo es que eso no es así ni mucho menos, si bien es cierto que querer es poder, no es menos cierto que para lograr lo que se quiere se tiene que realizar un esfuerzo acorde con ese deseo, en este caso la rehabilitación; algo que ni es fácil, ni rápido de conseguir y que implica un esfuerzo titánico por parte de quienes pretenden llevarla a cabo.
La tercera, esa soberbia típica del ludópata, que potencia en grado sumo, la que podemos tener cualquier persona en general. En este caso en particular, es como un espeso cóctel, en el que se mezclan todos esos ingredientes, dejando como producto un brebaje que al igual que en el cuento de la bella durmiente, adormece los sentidos de quienes los prueban, perdiendo con su ingesta cualquier atisbo de sensatez. Esperemos que al igual que en dicho cuento, los efectos de esa “pócima” no sean permanentes y tengan fecha de caducidad.

Por otra parte, esa misma juventud si se encauza bien, es algo que le permitiría poder perder mucho menos tiempo de su vida, azotado por esta terrible enfermedad. Pero por supuesto para ello tendría que ponerse manos a la obra cuanto antes mejor y dejarse de fantasías y egoísmos de "yo quiero, yo quiero, yo quiero" y centrarse más en lo realmente importante y prioritario en la vida. Y a ser posible evitar de esa manera, encabezamientos de cartas como la de la primera imagen. Aún está a tiempo de ello, entonces ¿por qué no prevenir algo así?

No quiero alargarme mucho más en este comentario, pero no me gustaría pasar por alto el detalle de que al menos este compañero,
ha tratado de dar la cara ante los demás, contando su versión y punto de vista de los hechos. Algo que por el contrario no ha hecho ni de lejos, otro compañero que si bien en la terapia anterior dejo “caer” en el último minuto, para no dar posibilidad de debate, que él también ha recaído en estas vacaciones. Sin embargo pasó la terapia de ayer de pies juntillas sin abrir la boca para nada, intentando pasar desapercibido, como si la cosa no tuviera que ver con él, eso a pesar que su situación podría calificarse sin ningún tipo de duda, y sin ánimo de justificar para nada el comportamiento del compañero citado anteriormente, de mucho peor; puesto que dicha recaída y sobre todo su actitud podría reportarle en breve, serias dificultades con la ley.

Como siempre y desde luego, esto no deja de ser más que mi punto de vista; y por supuesto y también como siempre sin tratar de ofender, ni criticar a nadie tan solo pretendo dar mi opinión al respecto, por si pudiera servir de ayuda y reflexión a alguien, en un caso igual o parecido.

Hasta pronto.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Fin de vacaciones y regreso a la asociación.



Ayer miércoles, tuvimos la primera terapia en la asociación después de las vacaciones, el regreso en cuanto a recaídas se refiere, fue desastroso.
Tres compañeros nos dijeron haber recaído durante el mes y medio en que no hay terapias en la asociación; y digo bien, “mientras no hay terapias” puesto que recordemos que en realidad la asociación no cierra nunca. De hecho en ese mismo tiempo se han realizado siete nuevas acogidas, lo cual deja claro, que quien quiere ponerse en contacto con la asociación, o con cualquiera de sus integrantes en particular, siempre puede hacerlo vía telefónica o Web.

De estas tres recaídas, dos de ellas han sido por parte de compañeros que llevan tan solo unos meses en la asociación y que o bien, porque se han confiado en exceso tanto ellos como sus familiares, o por no tomarse su situación en serio a pesar de ser extremadamente delicada, lo cierto es que las tentaciones y este mes y medio de vacaciones sin terapia, han podido con ellos. La tercera sin embargo, ha sido por parte de un compañero que está con nosotros desde hace unos cuatro años, en los que a mi forma de ver creo que no ha terminado de integrarse y adaptarse tanto a la asociación, como a lo que implica ser ludópata y la serie de medidas preventivas que se tienen que seguir, para una correcta rehabilitación. Espero no tarde en darse cuenta y en ponerle remedio y por supuesto, que sepa que puede contar con todos nosotros para ello.

Estamos de acuerdo que en la rehabilitación, lo que se busca y pretende es que la persona que haya caído en las garras de una adicción (en este caso ludopatía)
pueda volver a ser capaz de regir su vida de forma autónoma, con la única restricción del juego. Pero para conseguir eso es imprescindible seguir una serie de normas, sin tratar de adaptarlas a nuestro parecer y capricho; una cosa es adaptarlas por necesidad y otra muy distinta, porque sí.
Pongamos por ejemplo, la medida preventiva de no entrar solos (donde “solos” se refiere, sin la compañía de alguien que sepa de nuestra enfermedad) en lugares donde haya juego, ya sea a tomar un café, leer el periódico, o comprar el pan ¡Anda que no hay lugares donde comprar el pan, que no sean un kiosco donde sellen quinielas y primitivas! Entrar en el bar a tomar un café sin compañía, puede perfectamente suplirse; en cambio estar trabajando de camarero en un bar o cafetería, es una cuestión distinta y supongo que todos sabéis a lo que me refiero, se trata de poner intención y ganas en salir del juego y no tan solo dejarse llevar por los acontecimientos.


Otro compañero (familiar en este caso) nos comunicó, que tanto él como el enfermo a quien acompaña, ponían fin a su etapa entre nosotros por pura saturación. Debido a las constantes recaídas y a la existencia de otro problema añadido, han decidido probar en otra asociación y ver si el cambio, produce el resultado positivo tan buscado y deseado. Desde aquí, les mando mis mejores deseos para ellos y espero por su bien, tanto a nivel individual como en común; que consigan encontrar por fin el camino.
¡ÁNIMO COMPAÑEROS!

Tan solo me resta por decir en esta ocasión, que espero que los nuevos compañeros, que ayer tuvieron su primera terapia, sacasen alguna conclusión positiva de ella; como por ejemplo, que la ludopatía no es para tomársela a broma y que dos de sus mayores enemigos son, el exceso de confianza y la dejadez en el seguimiento de las medidas preventivas; que son en su conjunto, el único tratamiento efectivo para conseguir una rehabilitación duradera, no un mero periodo más o menos largo de abstinencia.

Hasta pronto.

lunes, 21 de julio de 2014

La comunicación.





Por falta de comunicación se mantienen muchos miedos, por falta de comunicación se cometen muchas tonterías, por falta de comunicación vivimos intranquilos, por falta de comunicación… Es lamentable que sabiendo todo eso a lo que nos encamina la falta de comunicación, sigamos empecinados en mantener la misma rutina que nos lleva a tales situaciones.



Lo malo es que puesto así letra a letra del tirón, todo se ve fácil y llevadero. Sé que manteniendo una comunicación sincera con mi entorno las cosas funcionan mejor, que dialogo con los demás y ya está; pero en la realidad del día a día es mucho más complicado de lo que parece. La convivencia puede y de hecho provoca, un montón de sentimientos y emociones encontrados entre sí.

Por parte del enfermo:
.- Quiero ser sincero y transparente pero a la vez no causar más dolor a los demás.
.- Me gustaría contar como me siento, pero sin intranquilizar a nadie.
.- Si cuento esto después de tantas mentiras ¿me creerán?
Y así, un largo etcétera.

Por parte del familiar:
.- ¿Cómo lo hago? Si pregunto dice que le estoy acosando… Si no pregunto, que no me preocupo por lo que le pase.
.- Esta vez ¿estará diciendo la verdad? No sé si creerle… si al menos comentase algo más, me tranquilizaría.
Y suma y sigue…

En las asociaciones, los compañeros más veteranos nos enseñan cómo superar esas situaciones,
contándonos cómo lo hicieron ellos en su momento. De todas esas vivencias los demás podemos coger las que más se asemejen a nuestra situación personal y aplicarlas en nuestro caso particular, eso sí, siendo honestos con nosotros mismos y no tratar de cubrir las apariencias y ya está, porque de hacerlo así, el principal engañado y perjudicado es uno mismo.

Extenderse algo más que un simple “bien” o “como siempre” cuando se nos pregunta cómo nos encontramos, o preguntar a la otra persona “¿Qué tal el día? Puede ser el comienzo de una conversación, que lleve a cosas más trascendentales e importantes, que de otra manera y en frio no sepamos cómo plantear.
Hasta pronto.

sábado, 5 de julio de 2014

Cambio de hábitos y costumbres.




Tratado el 17/12/2013.

El sábado pasado hablamos sobre la necesidad de cambiar los viejos hábitos, que arrastran al ludópata irremisiblemente al juego una y otra vez. La verdad es que llama la atención ver lo empecinados que están algunos en resistirse a cambiar las conductas que saben a ciencia cierta por mucho que lo nieguen, que son contraproducentes para ellos, puesto que les incita en el mejor de los casos a tener el juego presente en sus cabezas y en el peor a una recaída.

 Si se les dice que no es conveniente para ellos, manejar más dinero de forma habitual, que el estrictamente necesario para tener sus necesidades básicas cubiertas… rápidamente salen con el “por si acaso,” si se les dice que no es conveniente que frecuenten lugares donde haya juego…  que solo entran para leer el periódico o tomar un café, tres cuartos de lo mismo pasa con lo de ser sincero y transparente… que si me da vergüenza… que si no me van a entender… que si patatín y patatán, el caso es poner pegas y más pegas, a todas sugerencias que se les hace desde la experiencia de haber pasado por situaciones semejantes; como si no hubiesen comprobado ya en ocasiones anteriores por ellos mismos, la veracidad de estas recomendaciones.
Además de todo eso se cuenta con un factor que puede llegar a ser letal tanto para los enfermos como para los familiares
«el exceso de confianza»
Confiarnos en exceso hace que se baje la guardia y que de hacer algún cambio se realice de forma parcial, algo tremendamente peligroso tal y como hemos dicho antes.

En conclusión:
Si hemos decidido dejar el juego atrás, salir de esa forma de vida miserable que la adicción al juego nos hacía llevar y para ello acudimos a una asociación de autoayuda ¿por qué no lo hacemos con todas sus consecuencias de una vez por todas, siguiendo las instrucciones que en ella nos enseñan?

Hasta pronto.

martes, 1 de julio de 2014

¿Qué significado tiene la asociación para ti?


¡Hola! sí ya sé que sigo retrasado, espero ponerme pronto al día.

El pasado miércoles el 25 la terapia fue separada y hablamos de lo que significa la asociación tanto para el ludópata como para los familiares. Este suele ser el tema en el que mayor consenso tenemos siempre, esto es así por la gran importancia que tiene la asociación en la rehabilitación; desde luego personalmente creo que sin ella mi familia más cercana estaría rota hace mucho tiempo.

Gracias a ella tuvimos un lugar donde aprender lo necesario sobre que es realmente la ludopatía y como poder luchar contra ella con ciertas esperanzas de éxito, algo que intentamos anteriormente por nuestra cuenta en distintas ocasiones, pero que por desconocimiento sobre el tema enfocamos equivocadamente.

La asociación también se convirtió en el único lugar donde nos sentíamos comprendidos, pudiendo por lo tanto hablar sin tapujos ni censuras, de todo lo que nos preocupaba; en ella comprendimos que preguntar a quienes tenían más experiencia que nosotros, sobre las situaciones cotidianas que nosotros no éramos capaces de afrontar adecuadamente, era la mejor manera de encontrar soluciones válidas.
Limitarse a acudir a la asociación y esperar a que alguien hable de algo parecido a lo que a nosotros nos preocupa, no da buenos resultados, primero porque aún en el caso de que alguna vez se tratase un caso parecido, habríamos perdido tontamente un tiempo precioso, que de haber preguntado, tal vez podríamos ocupar en otras cuestiones después de resolver lo que nos preocupaba cuando hicimos la pregunta. Y además aunque las vivencias de los componentes de la asociación tienen mucho en común, también como es lógico tienen sus diferencias y por lo tanto lo que es válido para uno, puede no serlo tanto para otro, cuya situación presente matices distintos.

Personalmente estoy muy agradecido a las dos asociaciones de las que hemos formado parte. Siendo este uno de los motivos, por los que seguimos asistiendo a la mayor parte de las reuniones de grupo que podemos. Si a mi familia le vino bien cuando entramos por primera vez, encontrar gente con amplia experiencia dispuesta a echarnos una mano en todo lo que estuviese a su alcance, es de recibo pagar con la misma moneda a quienes entren nuevos, ahora que a nosotros nos va bien y tenemos cierta experiencia.

Existe un refrán que va como anillo al dedo en esta cuestión:
«Amor con amor se paga»

Hasta pronto.

miércoles, 25 de junio de 2014

¿Cuándo creemos que un ludópata llega a estar rehabilitado?




En primer lugar perdonar por el retraso en poner la entrada, pero entre que el domingo estuvimos de campo en la asociación (lo pase genial) y que el lunes empecé a trabajar de nuevo (¡Ufff! ya era hora, veremos lo que dura según están las cosas) ando un poco ajetreado.


Bueno a lo que iba, el caso es que el sábado tratamos el tema de cuándo creemos que un ludópata está rehabilitado y si todo lo que conlleva el proceso de rehabilitación, es realmente necesario o no, según la opinión de cada uno.


Ante esas preguntas mis respuestas fueron:

-        Que yo creo que SI es completamente necesario un proceso de rehabilitación, puesto que la ludopatía es una adicción muy fuerte y genera en el ludópata tal grado de dependencia, que trastoca por completo toda su vida y la forma de vivirla, mientras está en activo. También colateralmente y como un agravante más, esa situación implica a su entorno especialmente a todos aquellos con los que convive de forma habitual.
-        Que pienso que puede considerar que un ludópata esta rehabilitado, cuando es capaz de manejar de forma autónoma su vida, siguiendo una serie de medidas preventivas, que eviten en gran parte caer en posibles tentaciones, sirviendo a su vez de escudo en el caso de que estas se produzcan.

En esta segunda cuestión añadí un matiz que generó controversia. Dije y por cierto, no es la primera vez que lo he dicho, que no considero el tiempo el factor primordial en la rehabilitación. A mi parecer el factor primordial en una rehabilitación, es el buen trabajo realizado durante ese tiempo y no los años de permanencia en una asociación, que por supuesto considero importantes. Nadie se rehabilita de la noche a la mañana, por muy bien que siga las medidas preventivas y por mucho que se esfuerce en lograrlo. Para ello es necesario un largo periodo de tiempo, pero un largo periodo de tiempo bien aprovechado; si nos limitamos a asistir a las terapias sin poner nada más por nuestra parte, que decir en ellas lo que los demás quieren oír, sin esforzarnos para que eso que decimos se transforme en algo real, por mucho tiempo o años que pasen seguiremos en una situación igual o parecida, tal vez incluso peor,… casos así conocemos más de uno.
Por lo tanto y resumiendo, bajo mi punto de vista.

Ø  Es necesaria una rehabilitación: Si.
Ø  Es posible una rehabilitación: Si.
Ø  Es importante el tiempo en una rehabilitación: Si, pero solo si se aplica para bien, lo aprendido en ese tiempo. Saber lo que se tiene que hacer, pero no hacerlo manteniendo esa actitud en el tiempo, a mi modo de ver es justo lo contrario de lo que significa rehabilitación.

Hasta pronto.

jueves, 19 de junio de 2014


Tema libre.

Ayer miércoles Tuvimos tema de terapia libre y por lo tanto hablamos de varias cosas, pero en especial de dos:

·        La importancia de la concienciación por parte del enfermo, de que las medidas preventivas
están “para algo” y “por algo”. “Para algo”, como el cerrar puertas de acceso al juego, por medio del control del dinero, también del tiempo que antes se empleaba en el juego y con la sinceridad hacía las personas de nuestro entorno que puedan prestarnos ayuda y apoyo, aunque tan solo sea a la hora evitar poder jugar delante de ellos y que de paso nos induzcan al enfermo con invitaciones hacia el juego. Y “por algo”, por todo el cumulo de experiencias vividas por los ludópatas y familiares que han pasado por las múltiples asociaciones repartidas por el mundo y los diversos estudios realizados por profesionales de la medicina psicológica, que desde hace muchos años vienen compartiendo sus experiencias los unos y estudios los otros, para tratar de encontrar la mejor manera para mantener al ludópata en una inactividad absoluta en la práctica del juego, por mucho que vivamos rodeados por él en nuestra vida cotidiana.
·        La importancia de la participación del familiar, en la rehabilitación del enfermo.
Si bien es verdad que es el enfermo, quien tiene en su mano la posibilidad del éxito o del fracaso en la rehabilitación, el familiar también puede jugar un papel muy importante en dicha rehabilitación, para bien o para mal. Motivando y alentando el trabajo realizado, o por el contrario poniendo trabas continuas al enfermo por medio de reproches y actuaciones indebidas por su parte si es que realmente pretende ayudar y apoyar al enfermo; para ello claro está, resulta indispensable que el enfermo acepte de buen grado esa ayuda.


Buena parte del éxito o fracaso en la rehabilitación, depende de esos dos pasos y cuanto antes se llegue a comprenderlo antes se pasará de la simple abstinencia a una verdadera rehabilitación. Otra buena parte de culpa en cómo vaya la rehabilitación, la motivan los prejuicios sociales, algo a lo que se resta importancia en ocasiones cuando se habla de ello, pero que en realidad marca mucho la trayectoria en todo el proceso, el miedo al qué dirán y al qué pensarán de mí, a que me puedan perjudicar si digo o hago, esto o aquello otro; hace que en ocasiones no se cumplan las medidas preventivas en su totalidad y tal y como son, eludiendo algunas de ellas o modificándolas a nuestro antojo para evitarnos situaciones “incomodas” que sin embargo de haber llevado a cabo hubiesen podido evitar, tentaciones e incluso alguna recaída.

No me gustaría cerrar este comentario sin mandar un mensaje de ánimo a un compañero, que nos comunicó ayer que si bien no ha recaído en el juego, si lo ha hecho en otra adicción que padece, bueno, más bien,… que en realidad nunca la detuvo del todo, “picoteando” en ella de vez en cuando. Motivo por el cual se sentía muy estresado y agobiado, al mantener cada vez más la conciencia intranquila, por su falta de sinceridad ante las preguntas de compañeros de asociación, cuando se interesaban por su estado de salud y anímico, mintiendo a todos, familiares incluidos para poder seguir manteniendo oculta su actuación ante esa otra adicción.
¡¡¡Compañero, ánimo y sigue adelante con tu decisión de tratarte también tu otra adicción!!! Pero tomate las cosas en serio, por tu salud emocional y física.

Hasta pronto.

domingo, 15 de junio de 2014

Sinceridad y transparencia.



Tratado el  17/11/2013.

La sinceridad y transparencia son dos cualidades de las personas, que a todo el mundo le gustaría que el resto de la gente tuviese al tratar con ellos. Sin embargo no todo el mundo es capaz de darse cuenta que esto no puede ser así, si no es algo recíproco; si tú no eres sincero ni transparente, malamente podrás exigir a los demás que lo sean contigo.
Esa segunda parte de la cuestión se multiplica a cuotas estratosféricas, cuando se aplica a la relación que mantiene un ludópata con el resto de la sociedad y más específicamente con sus familiares y gente cercana.
El ludópata a lo largo de su etapa de jugador, para conseguir dinero, tiempo y cuartadas para esconder su actividad como jugador, se ve obligado a mentir una y otra vez. Mentiras que a su vez llevan a otras, que a su vez llevan a otras más, terminando en una vida en la que todo es mentira, prácticamente hasta su propia existencia, puesto que de no parar a tiempo llegan a convertirse prácticamente en personas irreconocibles a las que eran antes de que el juego arrasara su vida como un tornado, destruyendo todo lo que tocan.

Al comenzar la rehabilitación, necesitan un tiempo de adaptación digamos al mundo real, ese que tiempo atrás abandonaron para sumirse de lleno en su mundo de fantasía; siempre soñando con grandes premios, que les permitiría vivir a lo grande, rodeados de lujo y sin preocuparse de nada, aparte de satisfacer sus caprichos.
Están tan obsesionados con ese mundo fantástico que crearon en base a una mentira tras otra, que ahora al tratar de abandonarlo y centrarse en el mundo real, no saben vivir sin mentir por cualquier cosa, aunque no venga a cuento ni hiciese la menor falta, tan solo se dejan llevar por la costumbre y los hábitos adquiridos en su etapa de jugador.
Es curioso observar que cuando empiezan la rehabilitación y alguien duda de su palabra, se sienten atacados y ofendidos digamos,… más allá de lo normal, tratando de imponer su veracidad con enfados y broncas, en vez de razonando y justificando las cosas tranquila y sosegadamente, sin pararse a pensar que tanto sus familiares como el resto de su entorno también necesitan de un tiempo de adaptación a la nueva situación y que este tiempo será más largo en tanto en cuanto el ludópata no de señales positivas de cambio.

Por otra parte el familiar si quiere ayudar a que este cambio se produzca lo antes posible,
es necesario que asuma y entienda que debe hacer lo posible por que su enfermo cumpla las medidas preventivas en todo momento y ocasión, ser comprensivo con él no quiere decir ser permisivo y dar “vía libre” a todo lo que el enfermo proponga o haga. Existen ciertas limitaciones y obligaciones para el enfermo sobre todo en fase inicial. Si el familiar consiente que superen esos límites, no solo no le están ayudando, sino que están generando en él una falsa sensación de que todo vale y todo está bien, retrasando por tanto la rehabilitación del enfermo y la estabilidad y tranquilidad familiar.

Para conseguir esa integración, estabilidad y tranquilidad por parte de todos, contamos con una magnifica herramienta, muchas veces olvidada o poco usada
LA COMUNICACIÓN, pero la comunicación con mayúsculas, no simplemente hablar de banalidades que no llevan a ninguna parte y por el contrario esconder dentro de nosotros lo que realmente importa: nuestros sentimientos y necesidades cotidianas.

Hasta pronto.

viernes, 13 de junio de 2014

Integración familiar.




Tratado el 28/11/2013.

El miércoles tocamos otra vez este controvertido tema en la asociación. ¿Por qué lo califico de controvertido? A mi modo de ver, me parece obvio que existen diferencias notables entre el modo de verlo por parte de enfermos y familiares. Por supuesto estas se hacen más visibles en las intervenciones de quienes tienen menos tiempo de permanencia en la asociación, pero incluso en los que llevan más tiempo también hay ciertas discrepancias.

También sería bueno aclarar a qué tipo de familia nos referimos en cada momento, puesto que no es lo mismo hablar de la unidad familiar más próxima formada por padres e hijos que conviven juntos, que los que no lo hacen, o del resto de familia, como tíos, primos, abuelos, o demás; con quienes a pesar de poder llevarnos estupendamente, el trato no es tan directo ni frecuente, pero que a pesar de ello pueden llegar a sentirse ofendidos o desplazados, si se enteran de lo que ocurre por otros medios, digamos,… no directos. De ser ese el caso, pudiera darse una reacción un tanto peculiar o no deseada.

Pero dejando ese punto de vista en particular aparte, la integración familiar entiendo que tiene que basarse sobre todo, en la sinceridad y el trabajo entre todos, eso sí yendo siempre el enfermo un paso por delante, puesto que a fin de cuentas; es mucho más probable que en el caso de la ludopatía, la separación entre sus miembros se deba a que el enfermo con su actitud y deseo haya sido quien la haya propiciado, a el caso contrario. Es algo similar a cuando alguien circula en sentido contrario por una autovía y al ver venir a los demás de frente piensa que todos se han equivocado,… qué es posible,… bueno pues sí, pero la verdad es que es altamente improbable.

Hasta pronto.

martes, 10 de junio de 2014

Cómo hacer frente a las deudas.



Tratado el 23/12/2013.

Por desgracia las deudas son algo habitual en el día a día de los ludópatas y sus familias, para hacerlas frente de una manera coherente, en primer lugar es necesario pararse a pensar detenidamente en la situación en que nos encontramos, pero de una forma realista y no de la misma forma impulsiva como suele reaccionar el ludópata cuando está en activo. Es importante tomar decisiones después de haberlas estudiado con alguien de nuestra confianza, para no volver a cometer los mismos errores que nos han llevado a encontrarnos en esa situación. Relegarlas al olvido, o recurrir nuevamente al juego para tratar de solucionarlas, no harán otra cosa más que aumentar esas deudas y seguramente traernos nuevos y mayores problemas, tanto económicos como a nivel personal, enturbiando aún más si cabe la ya penosa situación en la que nos encontramos.

Pedir nuevos créditos, unificar los que ya tenemos en uno solo, o cualquier otra medida que tomemos, resultará estéril si no cambiamos hábitos y costumbres, estudiando un plan de acción realista en el que se prioricen unas cosas sobre otras para evitar la tentación de tratar de abarcar más de lo que realmente podamos en ese momento.
Por cierto, cuidado con las soluciones milagrosas, suelen tener “gato” encerrado.
Ya sabéis el dicho “Las prisas nunca son buenas”
Hasta pronto.


domingo, 1 de junio de 2014

Conocimiento de las normas de conducta.




Tratado el 05/07/2013.

Y vuelta la mula al trigo, al parecer seguimos buscando los tres pies al gato. No tengo más remedio que repetir lo dicho en la vez anterior que tratamos este tema y lo que he manifestado hoy en terapia:
Si vamos a la asociación buscando un método para rehabilitarnos o que lo hagan nuestros familiares, se nos ofrece por medio de las normas de conducta o medidas preventivas ¿A qué viene entonces ponerle tantas pegas? ¿Qué paciente sugiere a su médico el tratamiento que debe ponerle? ¿Alguien regatea al doctor cuantas pastillas quiere tomarse al día y durante cuánto tiempo? ¿Si el médico te dice que pidas un volante para una prueba, qué haces? Vas lo pides y punto ¿No? Nadie cuestiona nada, nadie le contesta que no lo pedirá porque le da vergüenza. Entonces porqué con la ludopatía no hacemos lo mismo, por qué no acatamos las reglas y ya está ¿No sería eso lo más lógico? ¡Pues nada! En vez de eso perdemos el tiempo en sacar punta a todas las medidas preventivas, que aunque no nos guste reconocer sabemos que es lo mejor para nosotros y nos dedicamos a adaptarlas a nuestro antojo, haciendo con ello que pierdan su eficacia.
Qué es eso de verlas como una imposición, cuando lo lógico sería verlas como un salvavidas, tal vez el último que nos quede para poder salir a flote entre tanta basura emocional como envuelve nuestra vida. No dudéis ni un momento que esas medidas que tantas veces criticamos, son lo único que nos fortaleza y esperanza, por muy solos y desesperados que nos encontremos. Si os fijáis detenidamente en ellas veréis que sea cual sea la situación, alguna de esas normas seguro nos da la solución.
Además ¡Qué demonios! Aunque tan solo sea para poder criticarlas,… digo yo que antes habrá que haberlas leído,… ¿No os parece?

Hasta pronto.