lunes, 17 de diciembre de 2012

La importancia de asistir a las terapias.


A nadie en ninguna enfermedad si tiene la más mínima cordura y pretende curarse, o al menos tener una buena rehabilitación se le ocurre ponerse y quitarse a su antojo la medicación para la enfermedad de la que se este tratando, nadie cuando su medico le dice que tiene que ir a diálisis durante un largo periodo de tiempo, y después mantener una medicación de por vida le contesta, no mira es que a mi a causa de esto o lo otro me viene muy mal hacerlo así , por lo que solo voy a ir a diálisis cuando a mi me convenga y lo de la medicación de por vida, olvídate de ello que es muy engorroso, yo prefiero una pastilla al día y durante poco tiempo, pero no te preocupes que lo que haga lo haré con muchas ganas de curarme.
¿Verdad que no conocéis a nadie que halla echo algo así?
Pues mira por donde yo si. Continuamente veo pasar por la asociación ludópatas haciendo eso exactamente, porque faltar a las sesiones de terapia es eso mismo, porque no cumplir a rajatabla las normas de conducta también es eso mismo. ¿O es que se creen que la ludopatía es algo para tomárselo a broma? algo poco serio que por mucho que algunos “pesados” digan “cuidado con lo que hacéis que la ludopatía es muy traicionera, que a nada que te confíes un poco ¡zas! te da un zarpazo” o que recalquen tantas veces “contar en terapia lo que os preocupe, como os encontráis, como es vuestra relación con familiares y demás conocidos” deben pensar que quien así les habla es porque no tiene otra cosa que hacer y le gusta cotillear con sus intimidades.
Hasta pasado un periodo de adaptación mas o menos breve, puedo comprender una actitud semejante, pero una vez oídas las distintas vivencias de los compañeros de asociación, ver en que situación emocional y personal se encuentran sus familiares y ellos mimos, continuar dilatando en el tiempo la creencia de que lo mió es diferente, yo si puedo adaptar la asociación y sus enseñanzas a mi manera de ver las cosas, es un disparate perfectamente comparable con los casos expuestos anteriormente. Como dirían nuestros mayores con esa sabiduría popular “no hay mayor ciego que el que no quiere ver.”
Cada cual que saque sus propias conclusiones.
Hasta pronto.

viernes, 14 de diciembre de 2012

La autoestima del familiar.


Hablar de una buena autoestima por parte del ludópata, casi siempre se refiere a recuperar o mejorar la autoestima que dicho ludópata tenia antes de su etapa como jugador.
En cambio al referirse a la autoestima del familiar, nos solemos centrar en el periodo de tiempo transcurrido desde que este tiene conocimiento de dicha ludopatía, hasta el momento actual.
Como es lógico y en este tema que toca de primera mano contare mi propia experiencia, tiempo habrá para que los demás cuenten la suya si es que lo consideran oportuno.
Como ya he relatado tantas veces en terapia, hasta ese mismo viernes al mediodía en que mi esposa me dijo lo que estaba ocurriendo a mis espaldas, se puede decir que mi autoestima estaba situada entre buena y alta; Tenia una esposa, estábamos esperando nuestro primer hijo, habíamos comprado un piso de segunda mano que estábamos acondicionando a nuestro gusto, tenia un trabajo que aunque me mantenía alejado de mi esposa durante la semana, pues trabajaba en otra ciudad, me permitía tener los fines de semana para arreglar el piso y estar con mi esposa, un buen sueldo pues siempre estábamos a destajo, vamos lo que se dice un comienzo de vida en común, en el que podíamos hacer planes para un futuro no muy lejano feliz y sin grandes problemas.
Justo hasta ese fatídico mediodía de viernes. Bueno la verdad es que seguramente el precipicio en que se convirtió mi autoestima empezó algún tiempo mas tarde, pues a pesar del golpe que fue para mi lo que me estaba contando mi esposa, realmente no supe valorar lo que todo ese relato significaba, y las consecuencias que eso nos acarrearía, pensando que una vez que me lo había confesado ya no tendría que seguir mintiendo y que si como parecía se había dado cuenta del error de su conducta, con asistir durante un pequeño periodo de tiempo a una asociación conseguiría (ella, pues yo no tenia problema alguno) salir de esa nube de fantasía y volver a la realidad del día a día. Hasta que vi que eso no era así, el tiempo iba pasando y los tropiezos y mentiras seguían sucediéndose una y otra vez. Hay fue cuando mi autoestima empezó a dar tumbos, en las terapias escuchaba que la culpa no es del familiar, si no que esté no es más que un mero actor más en la comparsa, que quien había caído en las garras de la ludopatía y quien debía salir de ella era mi esposa, y que yo lo más que podía hacer era brindarla mi apoyo y darla animo. Pero en mi cabeza las cosas no eran así, yo tenia un gran sentimiento de culpa, pensaba que de no haber estado trabajando fuera las cosas nunca hubiesen llegado a ser así, ella se abría encontrado más arropada y hubiese tenido con quien pasar las tardes, con quien comentar lo acaecido en el día al terminar este. No se, es como si la hubiese abandonado justo cuando más me necesitaba por su embarazo. Por lo tanto mi autoestima iba cayendo en picado a medida que ella en vez de salir del juego se iba adentrando cada vez más en el.
Veía a otros compañeros de asociación, que a pesar de entrar en ella en tan malas condiciones anímicas como cuando entramos nosotros, eran capaces de remontar la situación, y eso en vez de darme animo me hacia pensar que lo nuestro era un caso perdido, que no merecía la pena luchar más por ello, pues yo no podía hacer nada por solucionarlo y ella que si podía no quería.
Ese fue un tiempo muy duro que espero no tener que afrontar nunca más, y del que fui saliendo al darme cuenta de que no es que ella no quisiera, si no que no podía vencer su adición, que necesitaba un estimulo que aún no había encontrado, en el que aferrarse para poder salir, gracias a la paciencia y constancia ese estimulo por fin llego y las cosas empezaron a mejorar de forma constante hasta hoy en día, desde ese momento mi autoestima también ha crecido al comprobar que el esfuerzo realizado por todos a merecido la pena.
Hasta pronto.

domingo, 9 de diciembre de 2012

La integración en la familia.

Este tema suele plantearse en muchas ocasiones, tanto por enfermos, como por los familiares.
Por parte de unos ¡Es que no me entienden! ¿Pero cuando van a empezar a confiar en mí? ¡Lo que quiere es controlar mi vida de principio a fin!
Por parte de los otros ¿Pero no te das cuenta que no debes hacer eso? ¿Cómo quieres que confié en ti si a la más mínima me engañas? ¿Cuándo aprenderás a hacer las cosas por ti mismo?
 Y así una y otra vez, hasta que las dos parte se dan cuenta que no son los demás los que tienen que cambiar en todo, si no que todos tienen algo que cambiar para buscar un punto de encuentro a partir del que empezar una convivencia mas positiva y equilibrada.
El enfermo tiene que darse cuenta que ni puede ni debe exigir nada al familiar salvo tener un trato respetuoso sin continuos reproches a sus acciones del pasado. Normalmente esas exigencias están de más, si cumple las normas o principios de conducta que rijan en la asociación a la que asistan, que suelen ser parecidas de unas a otras. Y en todo caso después de un tiempo prudencial haciendo las cosas bien, se puede dialogar con el familiar pidiendo más autonomía y responsabilidades, siendo consciente que esta se le volverá a retirar de inmediato en cuanto incumpla lo pactado.
El familiar debe comprender que lo hecho anteriormente por el enfermo fue a causa de esa enfermedad y que dejar atrás una adición no es nada fácil y menos si las personas que supuestamente quieren ayudar, no hacen más que recordar continuamente los errores del pasado, sin parase a pensar que eso lo único que consigue es separar las posturas cada vez más.
Eso es lo que hace tan recomendable la asistencia a la asociación por ambas partes, el poder comentar y aprender a la par, poder exponer y aclarar las cosas entre más gente, tener unas referencias de buen comportamiento entre las vivencias del resto de miembros de la asociación, contribuye a que nuestra propia integración en familia sea más fácil y llevadera.
Hasta pronto.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Nuevo foro para tratar el peliagudo tema de la ludopatía.

Nuevo foro para tratar el peliagudo tema de la ludopatía.

    http://hablemosdeludopatia.foroactivo.com


Me gustara que pasaraís por él para colaborar en su puesta en marcha y funcionamiento.
Lo he creado para intentar suplir las carencias que puede presentar un blog, en cuanto a dinamismo e interactividad en el dialogo, pues como ya sabréis es la gran diferencia entre uno y otro.
Al contrario que el blog que es más personal y solo permite al resto poner comentarios en una entrada, un foro permite a todos los usuarios registrados abrir cuantos temas nuevos deseen y también participar en todos los demás en los que crean oportuno dejar su parecer, con la adecuada educación y respeto hacia las demás opiniones aunque estas no sean de su agrado, todo en esta vida se puede debatir con educación y respeto hacia los demás.
Perdonar los posibles fallos que puedan surgir, intentaré que las cosas vallan lo mejor posible y durante la marcha iré modificando lo que entienda que puedo mejorar tanto en funcionamiento como en estética, pues aunque lo importante es la efectividad, nunca está demás un entorno calido y agradable.
Veremos en qué queda esto, de momento al menos mejorará nuestra comunicación. Aparte del enlace del comienzo en el apartado de Web amigas tendréis un enlace permanente. Espero ver pronto vuestras aportaciones en él en forma de temas y comentarios nuevos, seguro que todos salimos ganando.
Hasta pronto.

domingo, 2 de diciembre de 2012

La comunicación.

La mala comunicación es algo generalizado en la sociedad. Y un mal endémico en las relaciones en las que interviene un/a ludópata.

Esta claro que todos hablamos, unos más, otros menos, unos mejor, otros peor, unos en alto, otros en bajo... Y de otras tropecientasmil maneras de hablar. Lo que ya no está tan claro es que siempre que lo hagamos, nos comuniquemos.
Y es que comunicarse no solo es hablar, sino dar a entender al resto de personas y a su vez entenderlas a ellas en el mensaje que se quiere trasmitir.
Esta comunicación no tiene porque ser siempre verbal, un gesto o ademán, una mirada de complicidad, una seña. No se como definirlo, tal vez diciendo que, comunicación es todo aquello que sirva para trasmitir un mensaje.
Dos personas pueden pasar el día hablándose y no conectar entre sí, y en cambio escuchar una canción y entender al instante lo que su autor quiso decir al mundo en general.

Las personas que no se comunican correctamente, pueden llegar a tener problemas; pero si como en el universo en que se encierra la ludopatía, esa comunicación se corta o bien se disfraza de mentiras, el problema alcanza otra dimensión mucho más peligrosa, pues existe un alto índice de probabilidades de que cuando se quiera restablecer, no se sepa como hacerlo o lo que es peor, no se le de crédito alguno a dicha comunicación. Aumentando con ello el tiempo para una buena rehabilitación, y disminuyendo la calidad de la misma.
El familiar por su parte debe de igual manera, practicar y fomentar el uso de la comunicación, Haciendo si es necesario un esfuerzo en su uso, para desperdiciar las menos ocasiones posibles cuando el enfermo lo demande, pues de ello depende en muchas ocasiones que el ludópata adquiera el hábito de abrirse y sincerarse con nosotros, no es conveniente rechazar esas ocasiones pues se pueden perder grandes oportunidades de acercamiento.
Hasta pronto.