jueves, 18 de julio de 2013

¿Puede un ludópata volver a ser un jugador social alguna vez?


Tema ya tratado el 07/03/2013.

Como ya dije en la otra ocasión la respuesta a esa pregunta es un categórico ¡NO! De ninguna de las maneras y formas posibles.
Cuanto antes nos mentalicemos de ello tanto los enfermos como los familiares, será mejor para el proceso de rehabilitación, ya que eso nos permitirá tener otra forma de pensar con respecto a cerrar puertas al juego.
Si se piensa que alguna vez podremos jugar aunque sea de tarde en tarde y pocas cantidades de tiempo y dinero, estaremos abriendo la cerradura de las puertas del juego y también pensaremos por ejemplo en no hacer una autodenuncia para entrar en salas de juegos y casinos, ya que sino en un futuro “cuando estemos preparados para ello” no podremos volver a entrar, no contaremos a los demás que jugábamos a esto o lo otro, para tener esa puerta abierta cuando “podamos” jugar otra vez sin problemas. Pero sobre todo porque seguiremos con esa mente de jugador que ya está pensando en la siguiente apuesta o partida antes incluso de terminar la que tiene entre manos.
Si nos detenemos a pensar un poco en la propia definición de ludopatía obtendremos la misma repuesta a la pregunta de esta entrada.
Ludopatía, es la perdida del control a los impulsos hacia el juego de azar y esta enfermedad es crónica, recurrente y progresiva. Por lo tanto si es incurable el ludópata NUNCA podrá volver a jugar, ya que al ser recurrente y progresiva, volverá a sufrir el mismo descontrol y además siempre en aumento, esta enfermedad por si sola, si no ponemos unas medidas preventivas y las mantenemos, siempre va a más, no se estanca en una situación más o menos controlada ya que eso precisamente es lo primero que se pierde, el control y la fuerza de voluntad, lo que hace volver a situaciones pasadas, con el agravante de un fuerte sentimiento de culpa. Dicha situación dificulta aún más, una nueva petición de ayuda por el sentimiento de vergüenza ante el fracaso, por parte del enfermo y también la entrega de ésta, por parte del familiar ya que se siente nuevamente defraudado en sus expectativas.
El familiar por su parte debe ser consciente de que si bien él si puede jugar ya que no es ludópata, NUNCA debe hacerlo delante del enfermo, ni hacer comentario alguno al respecto, para que este se sienta verdaderamente apoyado. Mucho menos jugar por el enfermo, mandarle a que le selle o compre cualquier tipo de lotería o apuesta, o cualquier otra acción que tenga que ver o implique juego.
La rehabilitación es para el enfermo, pero eso implica a todo su entorno social, al menos al entorno que pretenda servir de ayuda y estimulo al enfermo y a si mismo.

Hasta pronto.

lunes, 15 de julio de 2013

Cómo afecta la inmadurez en la ludopatía.




Tema tratado con anterioridad el 27/12/2012.

Para llegar a convertirse en ludópata no es imprescindible ser una persona inmadura, pero si es verdad que es un rasgo de personalidad, bastante frecuente en los ludópatas.
Tener un comportamiento responsable en unos aspectos de la vida, como puedan ser el trabajo, o la familia; no quiere decir que no se pueda ser a la vez inmaduro o poco responsable en otros, no sabiendo establecer unas prioridades a la hora de repartir nuestro tiempo o actividades. Yo por ejemplo, siempre me he considerado muy responsable en mi trabajo y en mis compromisos hacia los demás y sin embargo en casa, con la familia no he sabido aceptar o tomar responsabilidades, hasta no verme obligado a ello a causa de la ludopatía de mi esposa, teniendo que tomar el control de la casa en relación con sus gastos y necesidades, tal y como debería haber sido desde el principio de formar la vida en pareja, que tendríamos que haber compartido todas esas responsabilidades a medias, …el cuidado de la casa, la educación de los hijos, el control de nuestra economía… Todo eso tendría que haber sido compartido a medias, pero por desidia, educación recibida o por cualquier otra disculpa, que de no existir yo me buscaba, el caso es que nunca fue así. Por lo tanto yo también he sido inmaduro en ese aspecto y no por ello soy ludópata. La Ludopatía como todas las cosas en esta vida, para que sucedan se tienen que dar un cúmulo de circunstancias, sean estas a causa del azar o provocadas por nosotros mismos.
Lo que si es cierto es que la inmadurez puede agravar las consecuencias de la ludopatía, haciendo que se retrase el comienzo de la rehabilitación, o el buen desarrollo de ésta. Es un factor negativo más, a la hora de pedir ayuda, de saber aceptar ésta, o de buscar soluciones a nuestros problemas, ya que nos hace acomodarnos y esperar a que los demás hagan las cosas por nosotros, funcionando como si de un inhibidor de señales se tratara, bloqueando los mensajes de alerta que nuestro celebro nos envía al detectar una situación potencialmente problemática, como por ejemplo, al gastar un dinero en algo distinto a lo que se debería emplear, convenciéndonos a nosotros mismos que ya lo arreglaremos más tarde y que de no ser así, alguien lo hará por nosotros; no cumplir con nuestras obligaciones, alegando para convencernos que éstas no son tan importantes o imprescindibles y que además siempre habrá alguien que lo hará.
La diferencia entre un ludópata que sabe que lo es y no hace nada por cambiar esa situación, y un ludópata que una vez que se da cuenta de lo que le ocurre, pide ayuda, y es consecuente con lo que tiene que hacer, puede estar en la madurez personal de dicho ludópata. De ser maduro o responsable, tendrá un gran trecho recorrido en su rehabilitación.
Hasta pronto.

jueves, 11 de julio de 2013

Cómo pedir apoyo a los demás.


Tema tratado con anterioridad el 14/02 2013.

Cuando se pregunta a alguien que lleva un cierto tiempo en una asociación haciendo las cosas bien, si se encuentra capacitado para pedir ayuda a los demás en caso de necesitarla y cómo lo haría, la mayor parte de los preguntados responden que si, que creen encontrarse capacitados para pedir ayuda en caso de necesitarla, que se dirigirían directamente a la persona o personas en cuestión exponiendo su problema y su demanda de apoyo en ese caso en concreto o para lo que necesitasen en particular, como una vigilancia en general mantenida en el tiempo a especie de refuerzo.
Cuanto menos tiempo de permanencia en la asociación se tiene, como es lógico se está más inseguro por esa parte, lo que hace que las personas de su entorno deban estar un poco más pendientes por si acaso lo necesitase y no se atreviera a exponerlo o no supiese como hacerlo. Esto no quiere decir a ciencia cierta que cuando se lleva tiempo en la asociación los familiares puedan estar tranquilos en esta cuestión, ya que a pesar de se manifieste estar preparado para pedir ayuda, eso no quiere decir que llegado el momento se vaya ha hacer, ya que el orgullo mal entendido, de demostrar debilidad por pedir ayuda ante ciertas dificultades, creyendo que nos consideraran inmaduros o incapaces, en ocasiones nos conduce a intentar resolver las cosas de mala manera por nosotros mismos, o directamente de obviarlas y pasar olímpicamente de ellas como si no existieran, consiguiendo que los problemas se incrementen.
Este tipo de conducta se puede dar en cualquier caso ya se sea enfermo o familiar, puesto que el orgullo no es privativo de ninguna de las dos partes.
Desde luego el mejor modo de hacer la petición es iniciando un dialogo en el momento que se necesite y no pretender esperar un momento más adecuado que puede parecernos no llegar nunca, y claro está, hacerlo de manera razonada y educada, sin malos modos, chantaje emocional o cualquier otro tipo de presión, debiendo estar preparados para en el caso de recibir una respuesta negativa, saber asimilarla y buscar esa ayuda en otra parte sensata pensando que eso no es el fin del mundo y que podremos obtener la ayuda de otra de las muchas personas que a buen seguro tenemos en nuestro entorno dispuestos a ayudarnos. Los disparates y las reacciones incontroladas, en caso de negación, tan solo nos traerán más dificultades y problemas.
Hasta pronto.

lunes, 8 de julio de 2013

Consecuencias de la ludopatía.


Tratado el 07/02/13.

Esta es al menos la cuarta vez que trato este mismo tema en el blog y por lo tanto lo que pienso al respecto esta prácticamente todo dicho.
Lo que si puedo decir es que espero que tanta pena y sufrimiento pasado no sea en balde; todos esos años en los que la ludopatía nos ha acarreado desconfianza, desilusión en la pareja y falta de entendimiento, ahora que todo eso ha quedado atrás, nos sirva para sacarle una lectura real a la vida y no fantasías que nunca llegan, para apoyarnos más en nosotros como pareja (en mi caso) y sacar adelante la familia juntos, no como hasta hace un tiempo en el que íbamos cada uno por un lado como si lo ideal fuese tirarnos los trastos a la cabeza. A medida que pasa el tiempo me afirmo más en la creencia de que esas han sido las consecuencias para mi familia de la ludopatía, la desconfianza generada y el tiempo perdido. La desconfianza haciendo las cosas bien y siguiendo las normas con el tiempo se va reponiendo, no se si alguna vez será total o no, pero el tiempo perdido …ese nunca volverá, y eso sí es una gran perdida; puesto que para el poco tiempo que estamos en este mundo, haber desperdiciarlo tanto de esa manera... es terrible.
Tan solo nos queda aprender a vivir mirando el presente y hacia el futuro.
Hasta pronto.

viernes, 5 de julio de 2013

Conocimiento de las normas de conducta.


Resulta curioso que cuando se ingresa en una asociación con la intención de dejar el juego y todo lo que este implica atrás, nos entreguen una lista con una serie de normas a seguir para cambiar los hábitos y costumbres que nos han llevado a esa situación y que resulte que en algunos casos esta se lea una o dos veces de pasada y no se le de mayor importancia.
Esa conducta en los enfermos que van con el único propósito de cubrir el expediente y contentar a la familia, podría hasta entenderla, ya que en un principio tal vez ni les interese lo más mínimo lo que allí se hable o diga, pero en los demás, en los que supuestamente van con la esperanza de salir de tanta mentira y basura emocional como arrastran en su vida activa como ludópatas y sobre todo a cualquier familiar, que supuestamente llegamos a la asociación desde el primer momento dispuestos a aprender lo que sea necesario para que “nuestro enfermo” salga del pozo en el que esta metido y al que nos arrastra a nosotros desde mi punto de vista es incomprensible. Eso no lo puedo entender, nos dan justo aquello que pedimos, unas pautas a seguir, algo perfectamente contrastado que funciona y aún así, lo relegamos al fondo de un cajón o ni tan siquiera eso, directamente se nos “extravía o pierde”.
Pero vamos a ver, que demonios es lo que queremos, ¿qué se salga del juego así, sin más? ¿Qué al cruzar la puerta de entrada de la asociación, una inspiración divina haga abandonar la conducta del ludópata por arte de birlibirloque?
Seamos serios, para conseguir salir del entorno del juego, tanto el enfermo como el familiar necesitan seguir una serie de pautas para poder llevarlas a cabo, y para eso es imprescindible conocerlas y a ser posible memorizarlas, de lo contrario ¿cómo saber si lo estamos haciendo bien o mal?
Además de otros muchos beneficios, es el mejor escudo que podremos echarnos para evitar situaciones difíciles y violentas, cumpliéndolas a rajatabla si se nos echa en cara tal o cual actitud ya seamos enfermos o familiares, tendremos la excusa perfecta para salir airosos de la situación, con un simple “no es que lo diga yo, es lo que dicen las normas que hay que hacer en este caso, léelas y si no te parece correcto en la próxima reunión lo expones ante todos y si te dan la razón, me disculpo, lo hacemos como nos digan y ya está”.
Pero claro para eso es imprescindible haberlas leído antes, ya que de lo contrario y salvo que se tenga algún tipo de poder de adivinación o algo así, es imposible que conozcamos si nos estamos comportando correctamente o no.
Si empezamos por no conocer las normas de conducta a seguir por nuestra parte, malamente podremos hacer que otros cumplan las suyas.
Hasta pronto.