jueves, 5 de diciembre de 2013

Miscelánea.


He puesto este curioso titulo a la entrada porque ayer el tema del día en la asociación fue libre.
Por lo tanto se trataron de forma breve varias cuestiones, por supuesto y como suele ser habitual se hablo del dinero, para ser más exactos de los distintos puntos de vista entre ludópatas y familiares sobre el control del dinero.
Es algo habitual que los enfermos aún no se han dado cuenta de la verdadera importancia a la hora de cumplir con esta medida preventiva, se quejen del poco dinero que pueden manejar en su vida diaria, sin pararse a pensar en si realmente necesitan más para cubrir las necesidades reales y no es tan solo, por el típico “por si acaso” que en realidad no es otra cosa que la necesidad que sienten de llevar un dinero “extra” encima que no haría otra cosa que perjudicarlos seriamente al servir de fuerte tentación, cuando no se tienen todavía las ideas completamente claras al respecto.
En ocasiones ejercen tal presión en quienes les llevan el control, que llevarlo a cabo, se hace prácticamente inaguantable terminando por explotar en frecuentes discusiones. Antes de hacer ese tipo de presión seria conveniente que se parasen a pensar que eso se hace así por el bien de todos y no por capricho y también en si sus demandas son posibles, con la situación de la economía familiar en ese momento que tal vez necesite emplear ese dinero en otras cosas más prioritarias para todos, que un mero capricho particular como pueda ser el tomar unos vinos, fumar más o menos.



También se trató de la actitud de los enfermos después de un tiempo de permanencia en la asociación, siendo unánime la sensación de mejoría en todos ellos a pesar de algún que otro “pero”. Claro que en este punto también hay que decir ocurre de igual manera entre los familiares, ya que todos estamos en la asociación para intentar al menos mejorar.


Otro tema tratado una vez más fue el de los juegos sustitutorios, con el consiguiente debate de cuales pueden estar “permitidos” por considerarles de habilidad o cuales no por ser de azar. Por mi parte lo tengo claro que juegos de azar como es lógico ninguno y los considerados de habilidad si, con la limitación que imponga la propia actitud del ludópata ante tal juego o evento, si se denota una alteración en su comportamiento como irritabilidad, ansía por ganar a toda costa, dejar de realizar otras labores por jugar, incapacidad de mantener el tiempo destinado para dicho juego,…o cualquier otro cambio negativo en su conducta, lo mejor es dejar de practicar cualquier tipo de juego y curarse en salud.



Como se puede apreciar en la imágenes, no es lo mismo obsesionarse con un juego, que disfrutar y divertirse en compañía de otros con el.

Por cierto y aprovechando que se acercan las navidades con el al menos en España, típico sorteo de navidad y rifas de todo tipo de papeletas para cestas y regalos, (no se si en otros lugares sucederá igual) os incitaré todos estos días hasta entonces a extremar más si cabe, las precauciones y poner en practica el ¡NO! «No dejaros tentar por tradiciones ni zarandajas por el estilo, que pueden tirar por tierra lo conseguido hasta el momento»
Hasta pronto.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Precipitación de acontecimientos.

  
El sábado en la asociación hablamos de la película del  2007 “El jugador” dirigida por Azucena Rodríguez. Una película muy interesante y que nos relata como se desarrolla la vida de Carlos, un jugador empedernido que no es consciente que en realidad es un ludópata y a causa de ello comete todo tipo de desmanes poniendo en serio riesgo la estabilidad de su familia que se ve desbordada por los acontecimientos.
Desde luego a mi parecer, es una de las películas que mejor relatan el tema de la ludopatía, puesto que lo trata desde muchos puntos de vista:
  • El de la esposa, que a pesar de ser consciente de lo que pasa, trata de tapar en lo posible el problema, por no saber cómo hacerle frente.
  • El de la hija mayor, que quien se rebela contra su padre y la única capaz de plantarle cara en la familia.
  • El del hijo, que a pesar de conocer lo que ocurre, tampoco sabe como actuar y en algunas ocasiones le presta dinero a escondidas e incluso le permite jugar a videojuegos.
  • El del amigo, que trata de ayudarle en lo posible, pero que tampoco sabe como ayudarle, debatiéndose entre la fidelidad a su amigo o comentar lo que observa con la esposa de este.
  • El de los vecinos, que tan solo ven en él a un ladrón sinvergüenza.
  • El del camarero, al que a fin de cuentas, lo que le importa es su negocio.
  • El de quien le ha ganado dinero y le presiona para que se lo pague lo antes posible.
  • El del jefe, que a pesar de sus sentimientos hacía Carlos, debe tomar una decisión difícil e indeseada.
Todo ello envuelto en un clima, que a quienes por desgracia hemos pasado por situaciones semejantes, nos hace sentir reflejados en la película, tal cual estuviese relatando escenas de nuestra propia vida; desde luego tanto su directora como todos y cada uno de los actores que intervienen en ella, lo bordan.

El desarrollo de la trama, comienza con un Carlos ya desbocado y en caída libre que precipita toda una serie imparable de acontecimientos.


Por todo ello, desde luego recomiendo el visionado de dicha película a quien esté pasando por una situación similar a ésta, y a toda la sociedad en general para que tome conciencia de lo que representa un drama como este tanto para la propia persona que lo padece, como para todo su entorno que lo sufre, especialmente su familia más directa con la que convive.
Hasta pronto.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Integración familiar.


Tratado el 13/06/2013.

Que la integración familiar es algo positivo y necesario, creo que no lo pone nadie en duda. Ahora bien otra cosa bien distinta, es qué caminos son convenientes y necesarios para llegar a esa integración .
Al hablar de este tema en la asociación siempre se le oye decir a algún compañero, que cuando el enfermo después de conocida en casa la enfermedad da un portazo y sale huyendo de una pregunta, da una mala contestación, o responde con monosílabos, no lo hace por soberbia ni por egoísmo al preocuparse únicamente por sus sentimientos, sino que lo hace por sentirse acosado una y otra vez con la misma pregunta y queriendo tratar el mismo tema.
Por mi parte y sin dejar de reconocer que en algunas ocasiones puede suceder algo así, me parece que ese no es el punto de vista más imparcial, tal vez por no estar lo suficientemente meditado, puesto que una mala contestación a una pregunta inquiriendo como se siente ese día, o sencillamente preguntando qué tal lo ha pasado, no debe ser motivo para tal respuesta. Debería comprender que su entorno también lo está pasando mal y que esta intranquilo y preocupado por como se encuentre él o ella dependiendo del caso, ya que en buena parte la tranquilidad que envuelva el ambiente entre ellos en esos momentos, dependerá en gran medida de ello.

Además de que si es necesario repetir muchas veces una misma pregunta, indica que en
las ocasiones anteriores no se ha obtenido una respuesta clara, tan solo evasivas, o directamente silencio, quedando patente varias cosas, como la falta de intención de dialogo (algo muy importante para la integración familiar), no llevar a la practica el famoso punto tantas veces tratado en la asociación de que el enfermo debe ir un paso por delante (con lo que se evitarían muchas de esas preguntas) y un evidente desprecio a los sentimientos del familiar, pensando que al ser ellos los enfermos, son los únicos que lo están pasando mal.
En ocasiones ciertamente, más que por soberbia, estas reacciones pueden producirse debido a fuertes sentimientos de culpa por parte del enfermo, los cuales le llevan a un constante estado de tensión y alerta creyéndose atacado continuamente.
Ambas partes deben recapacitar y darse cuenta de que si están en una asociación es porque quieren alejarse de ese tipo de situaciones de angustia, que las dos partes deben aprender una nueva forma de comportamiento, en función de las necesidades de cada caso, y que todos ellos, deben tratar de tener paciencia en los posibles errores de los demás, haciéndoselos ver de forma que nadie se pueda dar por ofendido, sin recriminaciones, de buenas maneras, pero sin pasarlos por alto para evitar posibles confrontaciones, puesto que esa actitud podría traernos peores consecuencias en un futuro no muy lejano.

Hasta pronto.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Nivel de autoestima.


Puede parecer que es un tema similar al tratado en la ocasión anterior, al hablar de seguridad en uno mismo y autoconfianza, y realmente comparte muchos de sus planteamientos con el, pero se trata de profundizar algo más.
De hecho en muchas ocasiones comentamos que a pesar de tener seguridad y autoconfianza en nuestra capacidad para ciertas cosas, como el trabajo, los hobbies o nuestra capacidad para relacionarnos con las demás personas, no somos capaces de superar ciertas cosas, no llegar a comprender el por qué de ellas, y por qué a nosotros, por ello nuestra autoestima en esos casos puede verse por los suelos.
La asistencia a terapias y la participación en ellas, suele ser un método eficaz para comprender y aprender como superar estas situaciones haciendo con ello que nuestro nivel de autoestima suba, por supuesto y como en casi todo lo referente con los sentimientos, es conveniente no pretender correr, todas las cosas requieren su tiempo y tratar de acelerarlas puede llevarnos a situaciones poco o nada deseables. Verse reflejado en otras personas y sentir que no somos los únicos con un problema similar al nuestro y a la vez, ver que otros han sido capaces de superarlo, es algo que da confianza, que indica que tenemos posibilidades de éxito.
Pararse a pensar las cosas, no tomando decisiones en caliente nos permitirá razonar mejor
lo que nos ocurre y sus posibles soluciones y consecuencias, permitiendo con ello que tengamos una mayor sensación de control y de toma de decisiones, algo que en la mayor parte de los casos permite subir nuestro nivel de autoestima.

Hasta pronto.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Seguridad en uno mismo y autoconfianza.


Tratado 28/04/2013.

Ambas cosas deben ser metas a conseguir en una rehabilitación, con la ventaja de que una lleva a la otra, facilitando con ello las cosas. Ahora bien, se debe tratar de que estas sensaciones sean realistas y no producidas por la fantasía de una mente acostumbrada a volar alocadamente.

¿La seguridad en uno mismo es algo bueno? Si, pero en su justa medida y a su justo tiempo.

Como dije en el comentario anterior sobre este mismo tema, para conseguir tal cosa se debe trabajar con empeño y duramente, durante mucho tiempo, no es algo que se consiga así por las buenas de repente y tan solo por hacer un par de cosas bien, creer algo así podría llevarnos a grandes problemas, motivados por una falsa autoconfianza en nosotros mismos y nuestras posibilidades reales en ese preciso momento de la rehabilitación.
Cosas como esa, motiva frecuentemente abandonos precipitados de las terapias, dejar de cumplir medidas preventivas, relajar las que se siguen cumpliendo,…
Todo un extenso plantel de posibilidades que más tarde se tornan en lamentaciones tras una recaída.
Llegar a una asociación pensando que se es el peor ser del mundo y en dos días pensar
todo lo contrario, es claro síntoma de tener una mente fantasiosa típica de jugador, que dependiendo del azar y si la combinación que sale en una apuesta es favorable o no, cambia rápidamente de una situación al extremo opuesto. Esa forma de razonar y actuar debe ser corregida mediante el trabajo diario y la aplicación de las medidas preventivas.

Por supuesto en esto también debe tomar parte activa el familiar o acompañante que quiera prestar una ayuda real, ¿Cómo? No confiándose en exceso con los pequeños logros conseguidos, estos se deben valorar, disfrutar y estimular para que vayan en aumento, pero sin bajar la guardia precipitadamente puesto que en ocasiones el enfermo comienza la rehabilitación, o mejor dicho la abstinencia para eso precisamente, conseguir que el familiar se relaje y volver a las andadas, si el familiar permanece atento y sigue cumpliendo las normas al pie de la letra, puede influir en dar el tiempo necesario al enfermo para ver con mayor claridad las cosas y empezar una rehabilitación propiamente dicha, por convencimiento, por él, no para salvar un expediente y hacer olvidar de forma ficticia ciertas cosas.

Ahora, fustigarse una y otra vez con los errores cometidos en el pasado, tampoco es para nada conveniente puesto que puede retrasar la rehabilitación al no permitir desarrollar la iniciativa propia, dejándose llevar por los demás y los acontecimientos.

Debe quedar claro que una rehabilitación no es vivir continuamente en el ostracismo sino todo lo contrario, vivir participando activamente en todo como cualquier otra persona, a excepción del juego de azar y apuestas, que deben quedar apartados por completo y en cualquiera de sus múltiples facetas, de la vida de todo ludópata en rehabilitación.

Hasta pronto.